La
migración mexicana hacia Estados Unidos en sus inicios no tenía la cualidad de
asentamiento permanente, es decir, iban y venían a visitar a sus parientes. La
comunidad mexico-americana nace en 1848 cuando México pierde los territorios
del norte y la nueva frontera atraviesa predios particulares y dividió
numerosas familias. De esta manera, desde finales del siglo pasado hay una
interacción entre dos culturas, dos identidades nacionales y dos niveles de
desarrollo distintos.
La mano de obra en los territorios
del oeste americano provocó el crecimiento de la migración mexicana y a
principios del siglo XX, se concentraban en los campos agrícolas del sur y del
oeste americano. Hay cada vez una mayor influencia de mexicanos en territorio
estadounidense, donde se estima en la actualidad más o menos unos 26 millones
de personas de origen mexicano viviendo en Estados Unidos. En el proceso de
emigración participan fundamentalmente jóvenes y adultos, más de los 10
millones de los mexicanos emigrados el 70% está comprendida entre 14 y 44 años
de edad.
Para el año 2004, en Estados Unidos
había 5.9 millones de indocumentados, siendo este el 57% del total de los
inmigrantes sin documentos en la Unión Americana. El flujo migratorio abarca
anualmente casi 900 mil desplazamientos donde son empleados en sectores de
servicio, industria, construcción y cada vez menos en el campo, mientras que
las mujeres trabajan en áreas de servicio.
Sin embargo, partir de 1986, con el proyecto IRCA las mujeres empiezan a
emigrar por su cuenta, asimismo, los emigrados en tierra americana representan
el 3% de la población total.
Fuente de Consulta
Imaz
Bayona, Cecilia., la nación mexicana transfronteras; Impactos sociopolíticos en
México de la Emigración a Estados Unidos, México, Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales, UNAM, 2006, 01- 48 pp.
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