A
principios del siglo XXI comienza haber una migración masiva de mexicanos hacia
Estados Unidos donde los migrantes esperaban la noche para poder cruzar a Mesa
de Otay en San Ysidro, de ahí correr hacia San Diego y poder desplazarse hacia
los Ángeles. Sin embargo, los ciudadanos de Arizona comenzaron a tomar medidas
al sentirse molestos de que estas personas se escondieran en sus jardines,
fueran un peligro para los ciudadanos estadounidenses por lo que tomaron
justicia por sus propias manos, armados capturaban a los migrantes.
Para algunos solo fue una molesta la
presencia de migrantes, para otra era provechosa puesto que significaba mano de
obra barata. Estos trabajadores mexicanos podrían levantar la cosecha, arreglar
el jardín, lavar los platos, arreglar el techo, pasear al perro, trabajos que los
estadounidenses no quieren realizar. Pero sin duda, las diferentes redes se
encargan de incrementar y facilitar el flujo. De esta manera para poder
minimizar el gran flujo migratorio a nivel internacional se emplean políticas
migratorias motivadas por la oferta y demanda de la mano de obra que ha
impulsado en gran medida los desplazamientos internacionales.
En
la particularidad entre Estados Unidos y México, el modelo migratorio de la
época de los braceros va en contra de una migración familiar y de origen rural.
Este acuerdo es una política con un marco legal entre ambos países quienes
fijaron términos de contrato como: por una parte, examen médico, desinfección,
masculinidad, origen rural y tramite burocráticos: por otra parte, salario,
transporte, seguro, hospedaje y duración de contrato. El patrón migratorio es
el resultado de la aplicación de una política migratoria, de una ley que
pretende llevar a cabo un modelo teórico.
Estados Unidos da por terminado el programa de Braceros, pero la
corriente migratoria sigue su curso donde los trabajadores seguirán siendo
indocumentados. La migración ilegal es considerada por algunos políticos como
un peligro para la seguridad nacional por lo que se diseñan nuevos modelos. El
programa IRCA de 1992 se enfatiza por la pérdida del control fronterizo,
reconoce a los trabajadores que ya habían cruzado la frontera y a los que
finalmente fueran necesarios para mantener la marcha de la economía
estadounidense. Ya no se buscaba el migrante temporal que solo fuera a trabajar
para la agricultura sino aquellos que fueran necesarios para los diferentes
sectores de la economía, principalmente en el sector de servicios
Fuente de consulta
Durand,
Jorge; Massey, Douglas S. Clandestinos, Migración México-Estados Unidos en los
albores del siglo XXI, México, Universidad de Zacatecas, 2003, Miguel Ángel
Porrúa, capítulo 4, p.p., 167-186.
No hay comentarios:
Publicar un comentario